La Historia y Cultura de Errebache
Los Emberá son una población originalmente del sur de la República de Panamá y Colombia, y hoy en día forman una de las 7 tribus indígenas de Panamá. Hay aproximadamente 30.000 Emberá en Panamá en distintas aldeas. La aldea de Errebache es la única aldea Emberá localizada sobre la costa caribeña, en la provincia de Colón.
El pueblo Emberá tiene una rica historia, llena de fuertes tradiciones de aprovechamiento de los recursos naturales de las densas selvas donde habitan. La corteza del árbol de Cucua se utilizaba para hacer vestimenta, y petates para dormir. Utilizaban barro para hacer sus platos y vasos; palmeras para las flechas y aros para la caza; y extractos de plantas para tintes naturales y medicinas.
La belleza natural que los rodea sigue ejerciendo una fuerte influencia en la vida diaria de los habitantes de Errebache, haciendo que estas tradiciones antiguas se mantengan fuertes, aunque se vayan adaptando a sus necesidades. La corteza ha sido reemplazada por tela para la vestimenta, las canastas y máscaras son tejidas a mano de manera detallada, utilizando fibras y tintes naturales en vez del barro, la joyería – anteriormente creadas con oro – ahora se hace con plata.
La aldea de Errebache fue establecida por Tulio Rosales en el año 2007. El señor Rosales de la tribu Emberá de la provincia del Darien, llego junto a su familia a la provincia de Panamá en el año de 1994. Después de haber trabajado en el ámbito del desarrollo cultural con varias aldeas Emberá por varios años, la família Rosales consigió permiso gubernamental para comprar y desarrollar su propio terreno para desarrollo tradicional, utilizando métodos ancestrales.
Errebache, cuyo nombre significa “hospitalidad” en la lengua Emberá, es una aldea privada, autónoma, e interdependiente. Se dedica a mantener y resaltar la cultura y las raíces ancestrales de los Emberá.
Objetivo
Es
desarrollar y redimir nuestra cultura en una tradición que avance sin
perder la esencia cultural a medida que el mundo cambia, utilizando la
herencia de nuestra cultura y la biodiversidad que Dios nos dio como
herramienta de desarrollo sostenible, ayudando al desarrollo integral,
comunitario y economico al pueblo indigena Embera.